8 de diciembre de 2016

Y

Le llevo por el mal camino, dice. Por el del papel, la memoria, las palabras. 
Le llevo por el sendero incorrecto: allí donde se mueve de risa y la rutina, suave, es amorfa. 
Le llevo por el filo de su propia contraria: tras la pista de un desfile de respuestas que caen cerca (como plumas) sin rozarnos. 
Le incito y le beso... Le empujo hacia mi ruta desflorada. Le hundo la cabeza en el barro. 
Le aúpo hasta llegar a lo elevado: la senda del sexo con seso en el desfiladero más alto. Le llevo a mi memoria diurna, al pan de lo oscuro. Le mancho de luz la camisa; de carmín el puño; de tinta el costado. 
Le llevo por el camino malo, dice el cabrón. Como si no fuera el único posible. Como si no me estuviera esperando.

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